LA MODA EN EL MUNDO DE BOLSAS. LA EVOLUCIóN Y HISTORIA DE LA BOLSA.
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¿Se ha preguntado alguna vez cuándo y dónde apareció el primer bolso? Antigüedad y Edad Media Las primeras menciones del bolso en la literatura aparecen en los mitos de la Antigua Grecia —por ejemplo, sobre Perseo y la gorgona Medusa— y también en la literatura medieval del siglo XIV. No obstante, los bolsos surgieron mucho antes, cuando las personas empezaron a tener posesiones y objetos útiles de los que no querían separarse al viajar lejos de su hogar. Los bolsos se observan en papiros egipcios, así como en relieves y frescos de la Antigüedad.
Relieve asirio, 800–850 a. C.
Originariamente los bolsos se usaban con fines prácticos: para transportar cargas y para otras necesidades domésticas. Los primeros se confeccionaban en cuero o piel.
Saquito de seda masculino, Siria, siglo VIII
Bizancio, siglo IX
Bolsa-saco, Alta Edad Media Los saquitos también los llevaban los hombres: este tipo de bolsa existió por toda Europa y en los países escandinavos. En estas regiones se han encontrado saquitos de tela de la época vikinga.
Monedero del año 819, se llevaba en el cinturón; hallado en las excavaciones de Birka. En la foto, original y reconstrucción.
Bolsita, España, primeros años del siglo XIV
Bolsos, grabado medieval
Bolsita, siglo XIV Entre los objetos expuestos en la Courtauld Gallery de Londres se mostró un bolso cuya forma recuerda a los modernos. Procede del norte de Irak y se data a comienzos del siglo XIV. El coleccionista Thomas Gambier Parry lo llevó a Inglaterra como pieza expositiva en la segunda mitad del siglo XIX. Está hecho de plata y oro y ricamente decorado con miniaturas de escenas de la vida urbana. Los especialistas concluyeron que se trataba de un objeto del ajuar femenino.
En la Edad Media la moda de los bolsos de cinturón y los saquitos se extendió por todo el mundo. En Japón, por ejemplo, los objetos pequeños se guardaban en sagemono, recipientes con forma de bolsa o cesto trenzado. Sin embargo, fueron especialmente populares las cajitas inrō, sujetas a la cintura mediante una cuerda: en un extremo se fijaba el inrō y en el otro una pequeña figura perforada por la que pasaba la cuerda. Esta figura, el netsuke (根付), de madera o marfil, servía no solo de contrapeso del inrō y adorno de la vestimenta, sino también de amuleto.
Bolsos europeos de los siglos XVI–XVII
Bolsita/bolsa de piel de cabrito, Bélgica, siglo XVI
Bolso pequeño, hacia 1600
Bolso de terciopelo, Alemania, 1550–1570 Durante el Renacimiento se puso de moda llevar el bolso colgado de una cordón especial sujeto al corsé.
Retrato de la esposa de Enrique VIII, 1545. Su bolso cuelga del corsé con una elegante cuerda.
Bolsos de cinturón y de corsé, Inglaterra, 1625–1650
Schwedler, 1609 En el siglo XVII las formas de los bolsos se hicieron más elaboradas; se convirtieron en pequeñas obras de arte. Se confeccionaban en seda —con forma de rosa o de cofrecito— y se adornaban con bordados, motivos ornamentales y piedras preciosas.
Bolsos de los siglos XVII–XVIII Revolución en el mundo de los bolsos Se considera a Francia como la cuna del bolso moderno. A finales del siglo XVIII, tras la Revolución francesa, cambiaron profundamente la imagen de la mujer y la moda. En ese periodo aparecieron pequeños bolsos que, según la etiqueta, debían llevarse en la mano. Estos bolsos se llamaron ridículo (del francés réticule).
réticule, Francia, 1810
réticule, Francia, 1820
réticule, Francia, 1820
réticule, Inglaterra, 1930 Con la emancipación, el bolso femenino fue aumentando de tamaño. Si antes albergaba un pañuelo, un espejito o un abanico, a finales del siglo XIX su contenido se diversificó: libros, cosméticos y otros enseres útiles. Surgieron también los bolsos de hombro.
Bolsita, Inglaterra, 1880
Bolso de madera, Escocia, finales del siglo XIX
Bolso de viaje, Francia, finales del siglo XIX En la época victoriana comenzó la producción en masa de bolsos y surgieron marcas icónicas como Hermès y Louis Vuitton.
Hermès, 1935
Louis Vuitton
Tienda de Gucci
Bolso de Chanel
A comienzos del siglo XX, además de su función práctica, el bolso se convirtió en un accesorio de moda. Las mujeres empezaron a combinarlo con los zapatos o el vestido.
Bolso-paraguas, 1930 En la década de 1930, la pionera del surrealismo en la moda, Elsa Schiaparelli, experimentó con las siluetas del bolso y creó piezas de arte moderno: bolsos con forma de globo o de figuras inusuales.
En la década de 1940, la casa de moda Anne Marie de France lanzó bolsos con forma de teléfono, de cubitera para champán y de instrumentos musicales.
Walborg Poodle Bags, EE. UU., décadas de 1940–1950 — confeccionaban bolsitos en forma de caniche, bordados con cuentas.
La reconocida diseñadora italiana Carla Braccialini creó sus bolsos «Temi» en el mismo estilo art déco: bolsos-casita, bolso-fuente, bolso-pavo real, etc.
Bolsito “pastelito”
Bolso pez, diseñadora Lisa Farmer
Bolso cactus, de Kathleen Dustin
Bolsos con forma de fruta, de Anya Hindmarch
Braccialini, bolso “pavo real”
En la actualidad existen más de 40 tipos de bolsos para todos los gustos: clutch, baguette, de médico/viaje, shopper, mochila, riñonera, etc. El bolso se ha convertido en un elemento imprescindible de nuestra vida cotidiana: no solo un objeto práctico para llevar lo necesario —desde cosméticos hasta compras—, sino también un accesorio de moda para la imagen femenina. |

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